Hoy en día, los fabricantes de vacunas se enfrentan a desafíos inherentes a las características específicas de las vacunas.
Proteger una población sana
Los criterios necesarios para que la vacunación sea eficaz son muy claros:
Esta idea de obligación social genera en algunas personas una reacción negativa o incluso hostil hacia la vacunación. Esta situación se da por dos factores:
La notificación de que un supuesto acontecimiento adverso esté vinculado a la vacunación genera cada vez más controversia. En la actualidad, los fabricantes de vacunas cada vez se enfrentan a más litigios. Esta situación está por encima de los fabricantes de vacunas, y amenaza tanto a los fabricantes como a los principios de la Salud Pública, para los que las vacunas son un elemento clave. Los profesionales sanitarios tienen un papel crucial para mantener la confianza pública en la vacunación; una garantía de protección para toda la vida.
Adaptar la producción industrial a una demanda creciente y cada vez más diversa en todo el mundo, la demanda de dosis de vacunas ha aumentado desde principios de los 90, y sigue en continuo crecimiento: seis mil millones de dosis al año en la actualidad, comparados con los 200 millones de dosis al año desde 1980 hasta 1990. Hay varias razones que explican esto:
En Europa, la demanda es compleja, debido a los diferentes calendarios de vacunación de cada país y a veces incluso dentro de cada región. Aun así, los fabricantes deben garantizar que sus vacunas son adecuadas para cada país o región donde se suministran. La creciente necesidad de las vacunas existentes, combinado con las diferentes formas de demanda se debe considerar a través de varios factores:
Estos desafíos constantes a los que se enfrenta la industria explican el hecho de que la producción de vacunas esté reservada a cuatro importantes fabricantes, sobre todo ya que tanto inversión como investigación y desarrollo:

Innovación
La investigación en las vacunas es muy dinámica y casi no hay límites, lo que hace que una gran cantidad de antígenos nuevos prevengan contra enfermedades infecciosas y sus consecuencias.
Sin embargo, el desarrollo es un procedimiento cada vez más largo y exigente por la necesidad de anticipar los rigurosos requisitos de las autoridades sanitarias (EMEA y FDA) tanto en términos clínicos como normativos. La producción a gran escala de nuevas vacunas también implica la inversión en unidades de producción por lo menos cinco años antes del posible periodo de lanzamiento. Estos elementos juntos representan de ocho a 12 años de esfuerzos científicos, técnicos, económicos y humanos: una clara justificación del valor de las vacunas en el futuro.