CANCER DE CUELLO DE ÚTERO
¿Cómo se trata el cáncer de cuello de útero?
La decisión sobre cuál es el mejor tratamiento o método frente a este tipo de cáncer, la pueden tomar el médico y la paciente conjuntamente, según diversos factores como los que se indican a continuación:
• El tamaño del cáncer y si se ha extendido en función del estadio en que se encuentre.
• La edad de la mujer y su estado de salud en general.
No existe ningún tratamiento que elimine el virus propiamente dicho. Tan sólo la extirpación del tejido anómalo puede prevenir actualmente el desarrollo de lesiones cervicales que pueden convertirse en un cáncer invasivo del cuello uterino.
Para saber si el cuello uterino, la vagina o la vulva están afectados (el cáncer de las dos últimas es más raro) en caso de lesiones precancerosas o cancerosas, se elimina el tejido anómalo mediante una intervención quirúrgica. La elección de un tratamiento para una paciente depende en gran medida del estado de desarrollo de la enfermedad. En la etapa del cáncer invasivo, los tratamientos siempre son largos y difíciles 1, 22: cirugía, quimioterapia y radioterapia. 23
Si se somete con regularidad a una citología, confirmará la presencia de células cervicales anómalas antes de que se conviertan en células precancerosas o en cáncer de cuello de útero
¿Cuáles pueden ser las consecuencias de los tratamientos?
Hay intervenciones menos invasivas, como es el caso de las que se realizan para eliminar lesiones precancerosas, que pueden provocar un parto prematuro.26
Para la mayoría de mujeres, en el plano emocional, es terrible recibir un resultado anómalo tras la citología 27 y tener que esperar los resultados de otras pruebas.
Una de las consecuencias del tratamiento que consiste en la ablación del útero (histerectomía) es la esterilidad.
Tratamiento y prevención del cáncer de cuello de útero
Hable con su ginecólogo, médico de cabecera o con un miembro del personal de enfermería sobre los virus del papiloma humano, el cáncer de cuello de útero y la detección precoz (citología). Si detecta alguna anomalía en una etapa inicial, tendrá más posibilidades de evitar el desarrollo del cáncer de cuello de útero.
¿Qué se puede hacer hoy en día?
Hable con su ginecólogo, médico de cabecera o con el personal de enfermería
El cáncer de cuello de útero, otros tipos de cáncer (como el de vagina y el de vulva), las lesiones genitales o las verrugas genitales y su relación con el virus del papiloma humano son conceptos que nos pueden confundir. Por este motivo, la mejor fuente de información para usted es su médico. Asegúrese de preguntarle todo cuanto necesite saber.
Preguntas que le puede hacer a su médico o al personal de enfermería
¿Está preparada para hablar con su médico sobre el virus del papiloma humano y su relación con el cáncer de cuello de útero? 1. ¿Cómo puedo saber si tengo el virus del papiloma humano? 2. ¿Con qué frecuencia debo hacerme una citología cervical? 3. ¿De qué manera puede ayudar la citología cervical a evitar el cáncer de cuello de útero?
Su médico le recomendará análisis y pruebas de detección precoz (cribado)
La detección precoz del cáncer de cuello uterino es esencial; permite detectar los problemas relacionados con el virus del papiloma humano de forma precoz, aunque no protege contra estas enfermedades.
Muchas mujeres que tienen el virus del papiloma humano pueden no tener ningún síntoma o signo de su presencia. Por lo tanto, realizar los exámenes ginecológicos adecuados puede ayudar a su médico a detectar los posibles problemas antes de que usted experimente síntomas.
Parte de la exploración ginecológica es la citología. Es un procedimiento sencillo que se puede hacer en la consulta del médico y que puede facilitar la detección de células anómalas en la pared del cuello uterino antes de que se conviertan en precancerosas o incluso en un cáncer de cuello de útero. Si se detectan de forma precoz, estas células anómalas se pueden tratar. Por este motivo, es muy importante seguir las recomendaciones del médico por lo que respecta a la citología.
¿Qué es una citología cervical?
La citología cervical es una prueba rutinaria que realiza el médico de cabecera o el personal de enfermería y que permite observar el estado de las células anómalas de la pared del cuello uterino. Durante la exploración ginecológica, el médico toma una muestra pequeña de células del cuello uterino (la parte inferior del útero que se conecta con la vagina). Estas células se examinan para detectar anomalías y, si se encuentran, es posible que le recomienden hacerse otras pruebas.
Una citología cervical nunca debe darle miedo ni ponerla nerviosa; es un procedimiento sencillo e indoloro que le puede ayudar a salvar su vida.
Su médico le recomendará el tratamiento
Aunque no hay tratamientos contra la infección por el virus del papiloma humano, en la mayoría de los casos estos virus desaparecen por sí solos.7 Determinados tipos de virus del papiloma humano pueden provocar cáncer de cuello de útero o células anómalas en la pared del cuello uterino, las cuales algunas veces se transforman en cáncer.31, 32, 33 Además, pueden provocar lesiones en la vagina o en la vulva que, en casos poco frecuentes, evolucionan y se convierten en cáncer.40, 41 Algunos tipos también pueden provocar la aparición de verrugas genitales8, 34 y cambios benignos (anómalos, pero no cancerosos) en el cuello uterino.33 Cuanto antes se detecten estas enfermedades, más probabilidades hay de tratarlas con éxito.
El cáncer de cuello de útero
El cáncer de cuello de útero se puede tratar de distintas formas. Independientemente del tratamiento elegido, las oportunidades de recuperación son mayores cuando el cáncer se detecta en una etapa temprana. Es importante recordar que cada persona es distinta y reacciona de forma diferente a los tratamientos. Lo que le conviene a una persona puede no convenirle a otra. En caso de que necesite someterse a uno de estos tratamientos, su médico evaluará tanto los riesgos y efectos secundarios como los beneficios.
¿Cuál es la situación de su hija?
Si tiene hijos, y especialmente hijas, es una buena idea hablar con su médico sobre su salud en el futuro. Su médico no solamente tiene información sobre el momento en que su hija debe comenzar a hacerse los exámenes para detectar anomalías sino que puede informarle de otras maneras de evitar el cáncer de cuello de útero y la infección por el virus del papiloma humano.
Cuando su hija alcance la adolescencia, es importante asegurarse de que recibe una atención médica apropiada a medida que sus necesidades cambian. Por consiguiente, es una buena idea llevarla al pediatra, al médico de cabecera o al ginecólogo.
La primera exploración ginecológica
El American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) recomiendan que las jóvenes acudan al ginecólogo entre los 13 y los 15 años o cuando inicien su vida sexual activa, sea cual sea lo primero. Sin embargo, si su hija se queja de que padece problemas que pueden estar relacionados con sus órganos sexuales antes de esa edad, conviene que la examine un médico lo antes posible.
Pensar en la exploración ginecológica puede poner nerviosa, incomodar o asustar a su hija. Si le explica por qué es necesaria la visita, le puede dar una idea de lo que ha de esperar. Si responde a sus preguntas, puede ayudarla a sentirse más cómoda al dar este paso.
Explicar la importancia de una exploración ginecológica
Es importante explicarle a su hija que la visita al médico tiene varios propósitos, tales como:
1. Información. El médico puede ofrecer información y respuestas confidenciales a cualquier pregunta de su hija relativa al sexo, a la sexualidad o a su cuerpo (en proceso de cambio).
2. Prevención. El doctor examinará los órganos genitales para asegurarse de que se están desarrollando bien y para anticipar cualquier problema de salud.
3. Tratamiento. Si hay cualquier tipo de problema, el doctor puede averiguar de qué problema se trata, por qué ocurre y proponer un tratamiento adecuado.
Elección del médico
El médico o el personal de enfermería que atienden a su hija deben ser personas que le inspiren la máxima confianza.
Puede hacerle a su hija varias preguntas para comprobar si se siente cómoda con el médico que le atiende:
• ¿Qué tipo de profesional de la salud prefiere? ¿Un hombre o una mujer?
• ¿Prefiere a una persona mayor o joven?
• ¿Preferiría que la examinara su ginecólogo, su médico de cabecera o un pediatra?
• ¿Quisiera que la examinara el mismo médico que examina a su madre o prefiere a alguien que no la conozca?
• ¿Le gustaría que usted permaneciera en la sala donde se realiza el examen? ¿Preferiría estar sola? Recuerde que puede ser más fácil para su hija ser completamente sincera con el médico si está a solas con él.
Claro está que cuando su hija va a un examen médico, usted tiene que estar segura de que es una persona con la que usted también se siente bien y que le inspira confianza para informar a su hija sobre temas de salud. Además, puede ser útil obtener una referencia, sea de su médico de cabecera o de amigos. Asimismo, puede hablar con varios médicos antes de elegir uno. Recuerde que es a su hija a quien examinan. En última instancia, el médico ha de ser una persona con quien ella se sienta cómoda y segura.
Hable con su hija de lo que se espera del examen
Antes de acudir a la cita médica, sería conveniente que le explique a su hija cómo se realizan los exámenes, para que sepa cómo se van a desarrollar. Anímela a que le haga preguntas al médico, haga que se sienta segura de que toda información que comparta será completamente confidencial.
En el examen se le harán preguntas a su hija:
• ¿Cuándo tuvo su última menstruación?
• ¿Es sexualmente activa? En caso afirmativo, ¿utiliza anticonceptivos? En caso afirmativo, ¿qué tipo de anticonceptivos está utilizando?
• ¿Tiene problemas con la menstruación?
• ¿Tiene flujo o dolores en días que no tiene la menstruación?
Estas respuestas permiten al médico determinar a qué pruebas se debe someter su hija y cualquier problema que deba explicarse. Es importante que su hija diga la verdad en sus repuestas, aunque se sienta incómoda. Por ejemplo, por lo que respecta a su actividad sexual, el médico puede determinar si corre el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual y decidir si necesita hacerse una prueba.
El doctor hará ciertas comprobaciones durante el examen:
• Examen físico: tensión arterial, peso, estatura, etc.
• Examen de las mamas: para verificar si su hija se está desarrollando normalmente y detectar problemas del pecho benignos (no cancerosos).
• Examen externo de la vagina: para comprobar que no hay problemas en la parte exterior de la vagina.
• Examen interno de la vagina: para comprobar el estado de los ovarios y el útero (posición, tamaño y forma correctos y ausencia de dolor o molestias).
• Citología cervical: para comprobar si hay anomalías en el cuello uterino.
¿Qué es una citología cervical?
La citología cervical es una prueba rutinaria que el ginecólogo, el médico de cabecera o el personal de enfermería pueden realizar para detectar células anómalas en la pared uterina. Durante la exploración ginecológica, el médico toma una pequeña muestra de células del útero (parte inferior del útero que conecta con la vagina). A continuación, se examinan estas células para determinar si son anómalas y, si no son normales, le pueden recomendar que se someta a otras pruebas.